El embarazo puede estar acompañado de mucha ilusión, pero también de miedo.
Miedo a que algo vaya mal.
Miedo al parto.
Miedo a no saber hacerlo.
Miedo por la salud del bebé.
Miedo a los cambios que vendrán.
Incluso cuando todo está evolucionando correctamente, puede aparecer una sensación difícil de explicar:
"Sé que debería estar tranquila, pero no consigo estarlo".
Tener preocupaciones durante el embarazo es frecuente. Al fin y al cabo, es una etapa llena de cambios, incertidumbre y situaciones nuevas. El problema aparece cuando el miedo deja de ser algo puntual y empieza a ocupar demasiado espacio en tu vida.
¿Es normal tener miedo durante el embarazo?
El embarazo implica incertidumbre.
Hay cambios físicos constantes, pruebas médicas, decisiones, síntomas nuevos y una responsabilidad que puede sentirse enorme. Es comprensible que aparezcan preocupaciones.
Además, muchas mujeres sienten que deberían vivir el embarazo como una etapa exclusivamente feliz, y esto puede añadir una presión más: "Si estoy preocupada, ¿significa que algo va mal?"
Y no, preocuparse no implica que las cosas vayan mal, del mismo modo que no sentir emociones agradables todo el tiempo no significa que no quieras lo suficiente a tu bebé.
Puedes sentir ilusión y miedo al mismo tiempo. Puedes experimentar emociones agradables y desagradables a la vez. De hecho, cuando algo nos importa mucho, es normal que también aparezca el temor a que pueda ocurrir algo que no deseamos.
La dificultad llega cuando esa preocupación empieza a condicionar tu día a día.
Cuando la preocupación empieza a ocupar demasiado espacio
La ansiedad puede convertirse en un problema cuando deja de ser una preocupación puntual y empieza a organizar tu vida.
Por ejemplo:
- Buscas constantemente información sobre síntomas o posibles complicaciones
- Necesitas comprobar repetidamente que todo está bien
- Anticipas continuamente escenarios negativos
- Te cuesta disfrutar del embarazo porque estás esperando que ocurra algo malo
- Tienes dificultades para dormir debido a las preocupaciones
- Necesitas que otras personas te tranquilicen constantemente
- Evitas determinadas situaciones por miedo
- Notas síntomas físicos relacionados con la ansiedad
En estos casos, la cuestión ya no es simplemente tener miedo. Es observar qué lugar está ocupando ese miedo y cuánto está interfiriendo en tu bienestar.
"¿Y si algo le pasa al bebé?"
Una de las preocupaciones más frecuentes durante el embarazo tiene que ver con la salud del bebé, lo que es totalmente comprensible. Cuando queremos mucho algo, también puede aparecer miedo a perderlo.
El problema surge cuando intentamos conseguir una seguridad absoluta: buscamos información, preguntamos, comprobamos, volvemos a preguntar, buscamos síntomas en Internet.
Y sentimos alivio durante unos minutos, hasta que aparece una nueva duda. Entonces volvemos a buscar, preguntar o comprobar. Este ciclo puede mantener la ansiedad, porque el alivio que obtenemos al comprobar que todo está bien dura poco y pronto necesitamos volver a hacerlo.
La incertidumbre también forma parte del embarazo
Una de las dificultades psicológicas del embarazo es aceptar que no podemos controlar absolutamente todo.
Podemos acudir a las revisiones, seguir las recomendaciones médicas, cuidarnos y consultar cuando algo nos preocupa, pero no podemos conseguir una garantía absoluta de que todo irá exactamente como queremos. Y aceptar esto puede resultar especialmente difícil cuando existe una tendencia a anticipar, controlar o buscar constantemente seguridad.
Trabajar la tolerancia a la incertidumbre no significa ignorar los problemas reales ni dejar de consultar cuando sea necesario, significa aprender a diferenciar entre:
"Hay algo que necesita atención médica."
y
"Mi ansiedad necesita una certeza que nadie puede proporcionarme."
Esta diferencia puede ser muy importante para empezar a relacionarnos de otra manera con la preocupación.
¿Y si el miedo es al parto?
El parto puede generar miedo incluso en mujeres que nunca habían experimentado ansiedad anteriormente. Puede aparecer miedo al dolor, a perder el control, a que ocurra una complicación, a necesitar una intervención o a no poder soportarlo.
En algunas mujeres, este miedo llega a ser tan intenso que empieza a afectar a la experiencia del embarazo: cuesta pensar en el parto sin angustia, aparecen pensamientos recurrentes o se evita hablar del tema.
Hablar de estos temores puede ayudarte a distinguir qué parte necesita información y qué parte necesita un trabajo psicológico, porque no todo miedo al parto desaparece simplemente acumulando información.
A veces necesitamos trabajar la relación con el miedo, el control y la incertidumbre.
¿Qué puedes hacer cuando aparece la ansiedad?
1. Identifica qué necesitas realmente
Cuando aparezca la necesidad de buscar información, comprobar o pedir que alguien te tranquilice, puedes preguntarte: "¿Necesito información o necesito sentirme segura al cien por cien?"
No son exactamente lo mismo. Si existe una duda médica concreta, buscar orientación profesional es adecuado. Pero cuando la ansiedad busca una certeza absoluta, seguir buscando respuestas puede terminar alimentándola.
2. Reduce la búsqueda constante de información
Internet puede ser una herramienta útil, pero cuando estás ansiosa puede convertirse fácilmente en una fuente de más preocupación.
Si buscas constantemente información sobre síntomas o posibles complicaciones, cada nueva respuesta puede generar una nueva duda. Establecer límites a estas búsquedas puede ayudarte a romper ese ciclo.
3. Aprende a observar tus pensamientos
Pensar "¿Y si algo sale mal?" no significa que algo vaya a salir mal. Un pensamiento es una experiencia mental, no una predicción.
No necesitas conseguir que desaparezcan todos los pensamientos negativos para poder sentirte mejor. Parte del trabajo consiste en aprender a relacionarte con ellos sin darles automáticamente el valor de una amenaza.
4. Habla de tus miedos
Intentar ocultar las preocupaciones para no preocupar a los demás puede hacer que terminen ocupando todavía más espacio. Compartirlas con una persona de confianza puede ayudarte a expresarlas, ponerlas en perspectiva y sentirte acompañada.
Y cuando el miedo empieza a limitarte, también puede ser un buen momento para pedir ayuda profesional.
Pedir ayuda no significa que estés viviendo mal tu embarazo
No necesitas esperar a que la ansiedad sea insoportable para buscar ayuda. El acompañamiento terapéutico durante el embarazo puede ayudarte a trabajar la preocupación, la incertidumbre, los pensamientos anticipatorios y los miedos relacionados con esta etapa.
Y hay algo que no quiero que olvides:
No existe una manera correcta estándar de vivir el embarazo.
Puedes estar ilusionada y tener miedo. Puedes sentirte feliz y estar preocupada. Puedes querer muchísimo a tu bebé y necesitar apoyo psicológico.
Todas esas experiencias pueden coexistir.
Si la ansiedad está ocupando demasiado espacio durante tu embarazo y sientes que te cuesta gestionarla sola, puedo acompañarte en este proceso.
Soy Graciela Salvador, Psicóloga General Sanitaria especializada en psicología perinatal y crianza, y realizo sesiones online.